Mediante un operativo de infiltración de agentes investigadores en la zona roja de Ciudad Juárez, la policía finalmente capturó a una banda de once personas acusadas de secuestrar y dar muerte a por lo menos 17 jovencitas.
Cuando ya la indignación de la ciudadanía estaba subiendo cada vez más de tono con manifestaciones e incluso formando organismos de autoprotección contra la delincuencia; la policía arrestó a 10 hombres y una mujer miembros de una banda de violadores y asesinos que operaban en la zona de centros nocturnos de Ciudad Juárez en complicidad con un hombre de nacionalidad egipcia que ya había sido capturado hace 6 meses.
Las víctimas fueron halladas en una zona desértica y periférica de la ciudad, conocida como Lomas del Poleo. Los hallazgos comenzaron a realizarse desde agosto del 95 hasta el 7 de abril del 96, encontrándose entre todos los cuerpos de las víctimas una similitud de patrón por parte de los victimarios, pues todas las mujeres eran muy jóvenes, esbeltas, de larga y oscura cabellera y varias de ellas fueron vistas por última vez en el mismo centro nocturno de la ciudad. Los cuerpos de algunas tenían también huellas de ataduras y de mordeduras humanas.
La policía informó que desde los primeros hallazgos, varios elementos de investigación fueron infiltrados como parroquianos en la zona roja fronteriza, logrando la identificación de una banda de diez hombres, todos jóvenes entre 17 y 26 años de edad, quienes operaban con la complicidad de una joven mujer de 19 años de edad.
Al parecer la mujer cómplice era la encargada de hacer amistad con la víctima ya visualizada por alguno o varios miembros de la banda, ante quien era presentada.
Uno de los hombres invitaba a la jovencita a dar un paseo en auto y la trasladaba a una vivienda en donde se reunían los otros sujetos. La policía informó que las víctimas eran mantenidas varios días en cautiverio y eran atacadas sexualmente en forma tumultuaria. Finalmente eran asesinadas y luego trasladaban el cuerpo al desierto, muy cercano a la vivienda en donde operaban.
Algunos de los sujetos inculpados trabajaban en centros nocturnos de Ciudad Juárez, como bailarines, agentes de seguridad y uno de ellos como vocalista de un grupo musical, pero se cree que eran miembros de un círculo de corrupción y prostitución de menores de edad.