Las paradojas son cosa común en la política fronteriza. Para ejemplo: en Ciudad Juárez, la destitución de Héctor Mejía como presidente del comité municipal del PAN, por causar divisionismo, solamente logró avivar una fiera lucha interna que ahora ha dejado al descubierto a los grupos disímbolos que se arañan o se defienden, ya no del partido oficial como antes de que tomaran el poder, sino de ellos mismos.
La caída del comité local, ordenada por el comité estatal solamente avivó el fuego que ya se cocinaba bajo el disfraz de las diferencias propias de un partido democrático.
Ahora la situación está tan fuera de control de los líderes que el propio gobernador Francisco Barrio, como lo hubiera hecho sin anunciarlo un gobernador priista ante sus huestes, ha tenido que declarar en la prensa que intervendrá en los conflictos para "restañar heridas que tardarán un tiempo en cicatrizarse".
Como informamos en nuestro número anterior, Mejía fue destituído por el comité municipal, luego de que declarara ante la prensa su inconformidad con el alcalde panista Ramón Galindo y con el presidente del comité estatal Javier Corral Jurado. Tres días después Mejía fue juzgado y destituído de su cargo junto con sus colaboradores.
Desde el 20 de mayo, la lucha entonces se abrió. Un grupo de 30 panistas inconformes dirigidos por José Ibarra Jiménez anunciaron que se saldrían del PAN para afiliarse al nuevo Partido Foro Democrático pues consideraban arbitraria la destitución de Mejía.
Ibarra generó una gran polémica pues presionado por el líder sustituto Carlos Angulo Parra se retractó de su firma ante el Partido Foro Democrático y culpó al periodista que escribió la información, de inventar su salida del PAN. Sin embargo Ibarra fue puesto al descubierto en los medios de comunicación al día siguiente, subrayando solamente con su actitud los "tira y afloja" de la lucha interna en su partido.
Héctor Mejía viajó en la misma semana al distrito federal para entrevistarse con el líder nacional de los panistas Felipe Calderón, pedirle un voto de confianza y de paso anunciarle que apelará la decisión del Comité Estatal.
Aunque Mejía ya había sido destituído, toda la semana no se habló de otra cosa en las filas panistas mientras los grupos a favor o en contra comenzaron a crecer. Para el 25 de mayo, los sesenta consejeros del PAN tuvieron que discutir formalmente la destitución del comité municipal de Ciudad Juárez porque al haber retirado a todo el equipo de trabajo el divisionismo tendía al agigantamiento.
Mientras ellos hablaban, afuera del partido, una veintena de mujeres parapetadas con pancartas exigían a viva voz y por escrito la destitución de Javier Corral, presidente del Comité directivo Estatal del PAN, a quien consideran ligado al gobernador Francisco Barrio. A Corral lo acusan de autoritario, proteccionista para su propio grupo, generador del divisionismo en el PAN y antidemocrático.
Pero antes de que el consejo de panistas decidiera perdonar a algunos miembros del comité, ya los seguidores de Mejía estaban anunciando que lo candidatearán para las nuevas elecciones del Comité Directivo Municipal.
El ex presidente del comité municipal por su parte anunció que solicitará por medio de un documento que se revoque el dictamen en su contra elaborado por el Comité Estatal.
Fue hasta entonces que Javier Corral, dirigente estatal del PAN decidió dirigirse a la prensa. A los diarios les dijo que Mejía no podrá pedir a nadie más que al Comité Estatal que lo destituyó, la revocación de su sentencia.
De acuerdo con el reglamento de su partido, el comité revocado tiene 10 día hábiles para presentar un recurso de revocación ante el directivo estatal pues conforme a sus leyes, en este caso no es procedente apelar a instancias superiores.
Mientras tanto, David Rodríguez, panista de otro de los grupos internos se autodestapó en la misma semana como aspirante a ocupar el puesto dejado por Mejía.
José Márquez, secretario general del PAN en el Estado de Chihuahua tuvo que aceptar ante los medios informativos que el destape de Rodríguez es demasiado prematuro, pero también un signo de la" polarización que puede darse en un partido democrático".
Ante el ahondamiento en las divisiones, Márquez encabezó a la dirigencia que trataba de convencer ahora a algunos miembros del ex comité municipal para que aceptaran una ratificación de sus puestos.
El paso hacia atrás en su decisión de destituir a todo el comité, fue demasiado claro. (Fuentes: Diario de Juárez, Diario de Chihuahua, Norte, Archivo personal)