DECLARACIÓN EN DEFENSA DE LA SEGURIDAD ALIMENTARIA POR PARTE DE LAS ORGANIZACIONES DE LA SOCIEDAD CIVIL LATINOAMERICANAS Y DEL CARIBE

REUNIDAS EN ASUNCIÓN, PARAGUAY,

EN VISTA DE LA CUMBRE MUNDIAL DE ALIMENTACIÓN.

Reunidos en Asunción, Paraguay, del día 30 de junio al día 01 de julio de 1996, más de cien representantes de Organizaciones No Gubernamentales (ONG's), Movimientos Sociales, Organizaciones Populares y otras organizaciones de la sociedad civil de América Latina y del Caribe después de analizar la situación de Seguridad Alimentaria de la región y el Documento de Base de la Cumbre Mundial de Alimentación presentan las siguientes consideraciones a los representantes gubernamentales y a los técnicos reunidos en la 24a Conferencia Regional de la FAO.

Hoy, todos son favorables a la Seguridad Alimentaria. Pero el entendimiento y los compromisos con ella son muy distintos y, en muchas ocasiones, diametralmente opuestos. Nosotros, tenemos como guía de acción determinados principios, sin los cuales pensamos que no puede haber una real y duradera Seguridad Alimentaria para todos:

1. La Seguridad Alimentaria es un derecho fundamental de la ciudadanía plena y condición de soberanía que va mas allá de las lógicas de las políticas económicas o de las contingencias políticas.

2. La Seguridad Alimentaria debe ser compatible con la equidad social, cultural y del genero, en el acceso y distribución de alimentos a todos los niveles.

3. La Seguridad Nutricional es parte inseparable de la Seguridad Alimentaria. No es suficiente el acceso de las personas a los alimentos. También es fundamental la preocupación por la calidad de los mismos.

4. La Seguridad Alimentaria debe ser compatible con la sustentabilidad a largo plazo de los recursos disponibles. Debe estar basada en una agricultura que preserve la biodiversidad y los recursos naturales.

5. En la obtención y mantenimiento de la Seguridad Alimentaria existen responsabilidades compartidas tanto de los gobiernos como de la sociedad civil. No podrá haber Seguridad Alimentaria sin la participación de la sociedad y sin que los gobiernos asuman su responsabilidad con ella.

Conscientes que la población en riesgo de inseguridad alimentaria en América Latina y el Caribe es, en promedio, el 43 % estimada por la pobreza, y el 21 % por la indigencia y

Considerando que:

La Seguridad Alimentaria sustentable y el bienestar nutricional deben ser reconocidos como un derecho humano , vinculado al derecho a la vida , como un derecho a alimentarse en cantidad y calidad respetando las costumbres alimentarias, debe ser suficiente para garantizar una vida saludable y establecerse en la legislación nacional e internacional por medio de una Convención garantizada por el Tribunal Internacional de Justicia. La responsabilidad de los gobiernos en garantizar la Seguridad Alimentaria a todos los ciudadanos debe ser reconocida como base, estrategia y objetivo del desarrollo sustentable con equidad para hombres, mujeres y niños y que debe ser cumplida por encima de las reglas comerciales del mercado y de las políticas de reajuste estructural.

La Seguridad Alimentaria y nutricional contiene los siguientes elementos: disponibilidad suficiente y estable de los suministros de alimentos a nivel global y local; acceso oportuno y permanente por parte de todas las personas a los alimentos que se precisan, en cantidad y calidad; adecuado consumo y utilización biológica de los mismos, asegurando además el acceso a los servicios básicos de saneamiento y de atención de salud, y mas que todo, la decisión política de los gobiernos para lograrla.

En América Latina y el Caribe, la inseguridad alimentaria y nutricional está principalmente relacionada con la capacidad de las personas para acceder material o económicamente a los alimentos que precisan y aprovecharlos adecuadamente para llevar una vida sana, así como con la capacidad de producir alimentos y/o intercambiarlos mediante el acceso a los medios de producción. En la mayoría de los Países existen problemas de disponibilidad permanente o transitoria de alimentos. Esta situación se ve agravada por los bajos niveles de desarrollo (educación, salud y condiciones económicas) y debilidad organizacional de los productores familiares.

Hay que reconocer el rol fundamental de proveedoras de Seguridad Alimentaria de las mujeres a nivel familiar y comunitario; su aportación a la reproducción de los sistemas productivos y de la familia; mientras que son las más afectadas por el déficit nutricional. Las políticas de alimentación deben atender preferencialmente a las mujeres y proveerles recursos economicos que fortalezcan su participación en la economía, tales como acceso al crédito, a la tierra, a la tecnología y a la educación.

La experiencia de trabajo sobre el tema conducida recientemente por diversas instituciones, muestra que la problemática de inseguridad alimentaria por carencias se verifica particularmente a nivel de grupos socioeconómicos bien delimitados, tales como pequeños productores campesinos, trabajadores rurales temporarios, familias residentes en tugurios y áreas suburbanas marginales, pescadores artesanales, pueblos indígenas, vendedores ambulantes, hogares en riesgo y poblaciones desplazadas, siendo mas afectadas las mujeres.

Además de las enfermedades carenciales que son la consecuencia de una alimentación insuficiente tales como la desnutrición energético proteica y las carencias de micronutrientes, la inseguridad alimentaria está asociada a enfermedades transmitidas por los alimentos como las toxicoinfecciones alimentarias, la contaminación de alimentos por metales pesados, los agrotoxicos y la presencia inadecuada de hormonas, aditivos y colorantes. Esta situación son la causa directa o indirecta de miles de muertes diarias en nuestra región, especialmente de mujeres, niños y ancianos.

La inseguridad alimentaria en nuestro continente también se manifiesta en el aumento progresivo de las enfermedades y de la mortalidad derivada de patologías asociadas a dietas desequilibradas y hábitos alimentarios inadecuados ligados a los procesos de rápida urbanización, de globalización de practicas alimentarias, de industrialización de alimentos, etc.. En varios países de nuestra región, las enfermedades cardiovasculares (hipertensión, infarto del miocardio, accidentes vasculares, etc) diabetes, obesidad, etc, se transforman en un problema de salud publica, afectando duramente a los grupos mas pobres de la población que no tienen acceso a la información y a los servicios básicos de salud y muchos de ellos ni siquiera a un estilo de vida saludable.

No habrá Seguridad Alimentaria sin la participación de la sociedad civil, esencialmente de los pequeños productores y pobladores urbanos y populares y sin que los gobiernos asuman su responsabilidad con ella. De igual modo no habrá Seguridad Alimentaria sin participación en su logro de las organizaciones de jóvenes rurales que serán los futuros agricultores del mañana.

Las causas de la inseguridad alimentaria están interrelacionadas y responden a múltiples disciplinas de análisis; las soluciones involucran a todos los actores de la sociedad y la comunidad internacional. La inseguridad alimentaria esta ligada a procesos propios de cada país.

La Seguridad Alimentaria está en crisis a nivel mundial, especialmente en los países del tercer mundo, por una serie de causas o por varias de ellas a la vez. Entre otras: la injusta distribución de la tierra, el agotamiento de los recursos productivos fundamentales de suelo y agua. Las catástrofes climáticas y las plagas; la degradación ambiental producto de la sobreexplotación de los suelos, los cambios climáticos, la salinización de los suelos, la erosión, el uso de tecnologías contaminantes; catástrofes sociales que desarticulan la organización política y productiva; políticas de producción alimentaria que privilegian el consumo externo ; insuficiencia y defectos en los sistemas de distribución de alimentos; modelos económicos y planes nacionales de desarrollo que postergan el desarrollo, la sustentabilidad y la importancia de la agricultura.

Las restricciones externas al comercio, los subsidios a la producción y comercialización en los países desarrollados, las limitaciones al acceso de la tecnología y comunicaciones, los términos de intercambio desfavorables, son factores que agravan la pobreza y la inseguridad alimentaria.

Las acciones realizadas hasta el momento respecto al problema de la inseguridad alimentaria han sido insuficientes. Muy pocos países disponen de estrategias de Seguridad Alimentaria. Faltan mecanismos y acciones que involucren a todos los sectores relevantes así como a todos los actores de la sociedad y de la comunidad internacional

El énfasis desequilibrado en una agricultura de gran escala con mega proyectos de desarrollo en áreas de alto potencial trae exclusivamente beneficios de corto plazo y perjudica a los ecosistemas. Deben ser desarrolladas alternativas sustentables de modernización agrícola que promuevan sistemas de producción diversificados, holisticos y con un uso racional de insumos químicos.

El reconocimiento a los derechos de los productores rurales, el valor al conocimiento autóctono, la conservación y uso de los recursos genéticos, el apoyo al respeto por la propiedad ancestral del conocimiento en el manejo y uso de los recursos genéticos, así como el derecho de la autodeterminación de las comunidades rurales para el manejo de los mismos de acuerdo con el Plan de Acción de los Pueblos titulado "El Compromiso de Leipzig con la Biodiversidad en la Agricultura" emanado de la reunión de 160 organizaciones populares en Leipzig, Cuarta Conferencia Internacional de Recursos Fitogenéticos.

El problema de los aumentos de población a una tasa mas rápida que el crecimiento de la producción de alimentos es un reflejo de los desequilibrios entre las densidades poblaciones y la capacidad de las economías y de los medios ambientes locales de promover modos de vida dignos. La experiencia demuestra que donde se produce una reducción de la pobreza y donde el status y los derechos de la mujer son promovidos por medio de oportunidades educacionales y de empleo se produce una disminución de la tasa de crecimiento poblacional.

La cresciente inseguridad alimentaria en nuestros países por la reducción de las reservas mundiales, la elevación de los precios internacionales y los problemas climatológicos en diversas regiones del mundo, no debe ser motivo de toma de decisiones coyunturales y de corto plazo. La búsqueda de alternativas viables, efectivas y duraderas supone un horizonte de largo plazo y una consideración estructural y estratégica del problema alimentario. Lo anterior no significa que no deban proponerse y promoverse alternativas de carácter emergente y de aplicación inmediata.

La producción y disponibilidad de alimentos no está contrapuesta con la reversión del deterioro ambiental ni con la restauración y manejo sustentable de los sistemas alimentarios.

Lo rural no puede homologarse al resto de los sectores de la economía (el sector industrial y el sector servicios) y por lo tanto no se le puede forzar y reducir a cumplir un unico papel bajo concepciones economicistas y monetaristas. La agricultura y otras actividades rurales además de cumplir funciones y objetivos económicos, cumple una diversidad de funciones y objetivos útiles a la economía y a la sociedad en su conjunto. Entre ellas destácanse las siguientes: preservar la riqueza cultural y la diversidad pluriétnica de las sociedades, preservar la biodiversidad, restaurar y manejar con sustentabilidad los recursos naturales del mundo rural, generar autoempleo y autosustentación, mantener la ocupación de los espacios rurales proporcionando estabilidad y gobernabilidad a los flujos campo-ciudad y prevenir el surgimiento de conflictos por ocupación de espacios vacíos.

La construcción de alternativas viables supone un enfoque sistémico desde la producción hasta el acceso de alimentos, desde las políticas macroeconómicas hasta las políticas sectoriales, desde lo rural hasta lo urbano, desde lo económico hasta lo ambiental y cultural, desde la pequeña unidad agrícola familiar hasta la industria agroprocesadora y la empresa distribuidora, desde lo local hasta lo global pasando por lo nacional y lo regional.

La búsqueda de alternativas hacia una sistema de Seguridad Alimentaria sustentable supone abandonar el fatalismo, la impotencia, las falsas oposiciones y exclusiones, el maniqueísmo, las ideologizaciones y los fetichismos. Tiene que estar basada en las condiciones reales de los consumidores y productores de alimentos.

La lucha contra las drogas como ha venido realizandose no puede ni podrá erradicar los problemas de violencia y corrupción y como ya se ha visto, ha agravado más el problema de la Seguridad Alimentaria.

Proponemos:

I.Garantizar las condiciones políticas sociales y económicas más convenientes para conseguir alimentos, lo que solo podrá lograse mediante una participación equitativa de las mujeres y los hombres.

El derecho a la alimentación para todos, el derecho al desarrollo de las agriculturas campesinas e indígenasy la obligación de las naciones de tender y procurar su autoalimentación son derechos y obligaciones que deben ser garantizados por los Estados nacionales, bloques regionales y la comunidad mundial. Debe ratificarse el Convenio 169 OIT y el borrador de la declaración de la ONU sobre los derechos de los pueblos indígenas y también los derechos de las mujeres agricultoras, verdaderos guardianes y creadores de la biodiversidad agrícola.

El mercado libre o el Estado por si solos no han garantizado ni garantizarán la Seguridad Alimentaria de las naciones y de los individuos. La producción suficiente y sustentable, la distribución eficiente y oportuna, el acceso equitativo y adecuado y una Seguridad sobre la calidad de los alimentos , únicamente pueden ser garantizados por una apropiada y diferencial distribución de funciones y responsabilidades entre el Estado, la sociedad y el mercado. Para lograrlo se requiere de fundamentos éticos y una concertación social con la participación activa y democrática de la sociedad y la formulación e implementación de políticas publicas conjuntamente por los órganos gubernamentales y las entidades sociales.

La Seguridad Alimentaria precisa estar centrada en las personas. Es necesario implementar sistemas de producción y distribución de alimentos con la participación de la propia población. Los gobiernos nacionales deben asegurar que cada hogar urbano o rural, tenga acceso a los medios para cubrir sus necesidades alimentarias básicas. Para asegurar este acceso los gobiernos deben propiciar una distribución equitativa de los medios de producción y asegurar una renta suficiente a cada familia para cubrir sus requerimientos nutricionales.

Debe incorporarse el objetivo de la Seguridad Alimentaria en los planes oficiales de desarrollo. Para ello hay que establecer la coherencia necesaria entre las políticas macroeconómicas, de corto, mediano y largo plazo, las políticas sociales y el rol del Estado como facilitador de la acción civil.

Los gobiernos nacionales deben adoptar una Política Nacional de Seguridad Alimentaria que se constituya en uno de los ejes articuladores de una estrategia de desarrollo social que revierta la exclusión y universalice la ciudadanía a través de la democratización de la tierra y de los ingresos. Para ello es preciso articular nuevos esquemas de reforma agraria, con acceso equitativo a la tierra y a los diversos recursos naturales; y políticas de desarrollo rural basadas en la producción familiar, comunitaria y asociativa; el estimulo a sistemas de agricultura sustentables; el incentivo a la investigación dirigida al establecimiento de sistemas adecuados a la pequeña producción familiar; el estimulo a la autosuficiencia en la alimentación básica; el abastecimiento alimentario a nivel nacional y para las periferias urbanas; la generación de ocupaciones productivas que aseguren un ingreso suficiente; la asistencia alimentaria a los grupos vulnerables; el control de la calidad de los alimentos; el estímulo a prácticas alimentarias saludables y una distribución equitativa familiar; el derecho a la participación popular activa y organizada en todos los niveles de decisión, gestión y acompañamiento del Sistema de Seguridad Alimentaria.

Un marco socioeconómico y político adecuado a un plan de desarrollo rural sustentable es indispensable para la implementación de una política de Seguridad Alimentaria. Los principios que deben orientar este plan de desarrollo son: ser socialmente justo y económica y ecológicamente sustentable. El cumplimiento e integración de estos principios está basado en los siguientes objetivos: procurar un medio ambiente sano para todos; preservar los recursos naturales; resguardar y preservar el patrimonio genético y la biodiversidad; desarrollar la agricultura ecológica; fortalecer la producción campesina e indígena; desarrollar una economía asociativa y cooperativa; integrar la justicia social y la equidad; integrar la sensibilidad cultural; desarrollar una visión holistica de la ciencia; integrar tecnologías apropiadas en lo social y biológico y desarrollar el pleno potencial humano.

Un sistema de Seguridad Alimentaria sustentable y para todos no puede establecerse en América Latina sin reorientar el marco de las políticas macroeconómicas neoliberales vigentes en los últimos tiempos y sin transitar hacia una democratización efectiva del Estado y una ampliación de los espacios de participación y poder de la sociedad civil. Asimismo, la Seguridad Alimentaria no podrá ser mas que retórica y de buenas intenciones, sin una reorientación a fondo del marco global y regional de las políticas derivadas de los acuerdos agrícolas del GATT-OMC, políticas de la OCDE, FMI, BM, BID, TLCN y MERCOSUR, entre otros.

Las instituciones financieras internacionales y los gobiernos nacionales nunca deben permitir que los programas de ajuste y reformas estructurales pongan en riesgo el acceso a la comida, a una nutrición adecuada, a un abastecimiento de agua y a un sistema sanitario apropiados. La organización de sistemas de Seguridad selectiva para los grupos sociales más vulnerables deben estar siempre presentes desde las primeras fases de los programas de ajuste y reforma estructurales. Toda política de ajuste debe proteger el acceso universal y gratuito a la educación, capacitación y a la salud básicas.

II. Velar por que las políticas e instituciones contribuyan a mejorar el acceso de todos a una alimentación nutricionalmente adecuada y sana

Dado que el acceso a los alimentos en una economía de mercado es función de la distribución del ingreso y de la capacidad adquisitivas de los salarios y que el mercado por si solo propicia una mayor agudización de la concentración del ingreso, un aumento del desempleo y una disminución del poder adquisitivo de los salarios, es imprescindible el establecimiento de políticas explícitas y deliberadas de distribución más equitativa del ingreso, de salud (fomentando la lactancia materna) y de educación.

Erradicar de las relaciones entre los gobiernos, la práctica de medidas de embargo económico, bloqueo y otras formas de violencia, como la corrupción y el narcotrafico que atentan contra el derecho de las poblaciones a la Seguridad Alimentaria

La calidad nutricional , el origen y las condiciones de producción ecológica de los alimentos deberá ser garantizados por una normalización y certificación con base en una legislación elaborada conjuntamente por el Estado y las organizaciones de la sociedad civil. De esta manera se fomentará la educación y toma de conciencia de la importancia de la calidad de los alimentos ante los consumidores.

La Nutrición adecuada, el saneamiento y abastecimiento del agua deben estar entre los principales indicadores del desarrollo. Todos los programas de desarrollo integrado deberían incluir componentes de nutrición y de Seguridad Alimentaria que recompongan el déficit en calorías y micronutrientes. Una intensificación en la educación nutricional promueve mejorías en la salud y salva vidas.

III. Atender las necesidades transitorias y urgentes de alimentos sin entorpecer el desarrollo y la capacidad de los sistemas productivos para satisfacer las necesidades futuras de alimentos.

El problema de la disponibilidad de alimentos en el corto plazo no debe conducir a nuevas formas de "revolución verde". Es necesario buscar una agricultura que proteja el medio ambiente, fortalezca la agricultura familiar y se preocupe centralmente de la calidad de los alimentos.

Recomiendáse que para garantizar una alimentación y nutrición adecuadas el valor de una canasta básica no exceda de 1/3 del ingreso familiar

Recomiéndase que los gobiernos nacionales y las agencias donantes de alimentos canalicen una mayor proporción de su ayuda alimentaria por intermedio de ONG's. La ayuda alimentaria siempre debe corresponder a una situación de emergencia o a proyectos dirigidos hacia poblaciones en situación de inseguridad alimentaria. Ella debe incluir la mayor cantidad posible de compras locales y regionales de alimentos, fomentando la promoción de la producción y el consumo de productos tradicionales con alto valor nutritivo y o cultural (quina, tandi, kañicua, etc), y la articulación de medidas de ayuda alimentaria con ayuda financiera. Es indispensable establecer un nuevo código de conducta para los mecanismos internacionales de distribución de alimentos.

Los estados deberán abstenerse de tomar medidas que afecten la Seguridad Alimentaria de otros pueblos. Además la ayuda alimentaria nunca debe ser utilizada como arma política ni al interior de los países ni en sus relaciones con otras naciones.

Es preciso diferenciar, normar y reglamentar el uso de las donaciones de alimentos e institucionalizar los organismos de gestión, distribución y control con participación representativa de la sociedad civil.

IV. Velar por que las política alimentarias, agrarias y de desarrollo rural favorezcan un suministro de alimentos suficiente y estable a nivel familiar, nacional y mundial, y promover el desarrollo agrícola y rural sustentable (DARS)

El modelo de desarrollo rural debe ser socialmente justo, económicamente sustentable, ecológicamente estable y respetuoso de la diversidad cultural.

El Estado, la sociedad y el mercado tienen que reconocer y revalorizar la contribución multiespecifica de la agricultura y de los agricultores y retribuirle su producción múltiple de bienes y servicios. Esto puede realizarse a través de vías diversas: internalización de costos, precios remunerativos para cubrir los gastos y obtener excedentes justos, subsidios e inversión públicos.

De acuerdo con el punto anterior es una obligación de los Estados, de las sociedades urbanas y de la comunidad mundial revalorizar y fortalecer las agriculturas campesinas e indígenas de América Latina y el Caribe, sin excluir a otras formas de producción de alimentos compatibles con su existencia y con la sustentabilidad. Esto supone un conjunto de reformas que deben incorporarse en las leyes fundamentales que garanticen el acceso equitativo a la tierra, al agua, a los recursos naturales y económicos; así como la obligatoriedad de los estados de establecer políticas de desarrollo rural.

Deben establecerse marcos legales y fiscales específicos que posibiliten y fomenten las formas de organización económica de los pequeños productores y de la sociedad rural; en particular la creación de sistemas financieros populares y de sistemas de comercialización de los propios productores.

Promover el establecimiento de leyes de desarrollo rural en los países que proporcionen las condiciones y los recursos necesarios para el desarrollo rural equilibrado y sustentable, entre las cuales se destacan: el acceso equitativo a la tierra, el establecimiento de sistemas de financiamiento y comercialización, de investigación, capacitación, educación y extensión; y la construcción de infraestructuras de servicios para la producción; así como el establecimiento de programas multianuales.

Garantizar la participación efectiva de la sociedad civil en la planeación y ejecución de programas de desarrollo rural sustentable.

Las naciones y la comunidad mundial deben establecer políticas publicas diferenciales tendientes a garantizar la Seguridad Alimentaria sustentable para todos. Ningún programa asistencialista podrá sustituir la obligación de los Estados de garantizar el establecimiento, sostenimiento, promoción y acompañamiento de sistemas de Seguridad Alimentaria sustentables, para las generaciones actuales y para las futuras.

La FAO y los gobiernos nacionales deberán dar un nuevo impulso a las políticas de reforma agraria, garantizando el acceso a los recursos productivos. La propiedad de la tierra debería estar basada en derechos para todos los campesinos garantizando el igual acceso a las mujeres. La educación, los incentivos económicos y la legislación debería propiciar mecanismos de prevención contra la reconcentración de la tierra.

Los Estados deben erradicar la represión y la violencia para resolver los conflictos de tierra, creando mecanismos concretos de participación de los interesados.

V. Velar por que las políticas de comercio alimentario y agrícola sean favorables a la Seguridad Alimentaria

Debe ser atribuida a la Seguridad Alimentaria mayor prioridad que a la búsqueda de ventajas comerciales o de libre comercio. El mercado por si solo no puede resolver los problemas de Seguridad Alimentaria. La concentración del poder en los mercados nacionales e internacionales en manos de un pequeño numero de corporaciones transnacionales perjudica a los pequeños productores rurales. Los Estados y los organismos intergubernamentales deberán establecer normas y políticas comerciales que atiendan a las condiciones y necesidades específicas de los pequeños productores y sus organizaciones.

Los alimentos no pueden ser reducidos a una simple mercancía y el acceso a ellos no puede ser únicamente para aquellos segmentos de la población considerados como económicamente viables. En este sentido, el principio de las ventajas comparativas en la producción de alimentos solo puede operar en forma subordinada al principio de la Seguridad Alimentaria local y nacional. Dicho principio no puede operar de manera absoluta, mecánica y acrítica. Los alimentos son bienes de la sociedad y de la humanidad que deben ser accesibles a todos, remunerando justamente a aquellos que participan en su producción, almacenamiento, transformación, conservación, distribución y servicios asociados (financiamiento, investigación, mercadotecnia, etc).

La producción de monocultivos coloca a los productores campesinos en una situación de gran vulnerabilidad. La diversificación productiva es un recurso potencial de los pequeños productores que debe estimularse ya que promueve la Seguridad Alimentaria a nivel local.

Dada la incertidumbre intrínseca de la agricultura y la volatilidad e inestabilidad de los mercados agrícolas internacionales debe establecerse un nuevo sistema de comercio justo y de estabilización de los mercados, tanto en el ámbito global como en el nacional y local. Se deberá promover el establecimiento de redes de reservas locales, nacionales y regionales de alimentos con el fin de reordenar el sistema mundial de abastecimiento para periodos de crisis alimentaria. No es moralmente aceptable utilizar el comercio internacional de productos agrícolas como arma alimentaria en detrimento de los pueblos que recurren a dicho comercio para satisfacer parte de sus necesidades de Seguridad Alimentaria.

Se requiere que los gobiernos que utilicen instrumentos de política comercial que promuevan la Seguridad Alimentaria y eliminen los efectos negativos da la apertura comercial.

La Organización Mundial del Comercio debe reconocer que el comercio de productos agrícolas entre el Norte y el Sur es injusto: mientras el Sur exporta alimentos secundarios, el Norte exporta alimentos esenciales. Los acuerdos comerciales globales (GATT-OMC) reflejan los intereses de las corporaciones de la Unión Europea y de los Estados Unidos, sus principales beneficiarios, y perjudican de manera especial a los países pobres, deficitarios en alimentos. La OMC debe actuar en el sentido de eliminar la competencia causada por la exportación subsidiada del Norte.

La OMC y sus estados miembros deben con anterioridad a la realización del Encuentro Ministerial de Diciembre en Singapur, cumplir el compromiso contraído de compensar a los países pobres deficitarios de alimentos por el aumento de los precios, con un conjunto de medidas de ayuda que incluyan metodología de previsión, ayuda a la producción interna y regional de alimentos, medidas comerciales y ayuda alimentaria. Se debe fortalecer el rol de los organismos intergubernamentales en la defensa, promoción y garantía de la Seguridad Alimentaria frente a la preeminencia de los organismos financieros internacionales. (OFI´s)

Deberá promoverse que todos los actores sociales estén representados en las negociaciones comerciales bilaterales y multilaterales, en particular los pequeños productores campesinos, los pueblos indígenas y sus organizaciones.

Revisar los acuerdos comerciales regionales y globales ( como TLC, Mercosur, Pacto Andino, Mercado Común Centro Americano, etc) de forma a que incorporen medidas que promuevan la Seguridad Alimentaria (Fondos de Compensación, negociación de los términos de apertura) la revisión de las políticas de ayuda alimentaria, eliminando cualquier tipo de condicionalidad, embargo o bloqueo por razones políticas.

VI. Promover inversiones en la producción agrícola, forestal y pesquera sustentable y en el desarrollo de actividades posteriores a la producción, así como en el apoyo a la investigación, la infraestructura y los servicios.

La inversión internacional se esta dirigiendo a apoyar programas de ajuste y reformas estructurales, en detrimento de inversiones en agricultura, alimentación, empleo, educación y salud. Los pequeños productores han sido afectados más que nunca por los cambios en las estrategias financieras y por la ausencia de recursos financieros para mejorar su producción e incrementar su competividad.

Los organismos financieros internacionales, los gobiernos nacionales y el sector privado de cada país deben promover cambios en las políticas de inversiones de manera a priorizar el desarrollo rural con equidad y en especial la innovación productiva de pequeños productores para asegurar una mayor productividad.

La FAO debería adoptar, difundir e impulsar la aplicación de un código ético de conducta que garantice la prevalencia y el trato equitativo a los pequeños productores y a la agricultura familiar en complementariedad con otros tipos de productores y que aseguren un criterio de sustentabilidad en la practica de los actores rurales.

La FAO debe implementar proyectos que demuestren su compromiso con este código com se ha hecho en el caso de forestación y reforestación.

Los Gobiernos Nacionales y las Organizaciones Intergubernamentales deben centrar su apoyo en la capacitación de los pequeños productores a nivel familiar, comunitario y asociativo. Las ONG's continuarán colaborando en este proceso. La capacitación deberá facilitar la incorporación de tecnologías adecuadas y la capacidad de gestión de las pequeñas y medianas empresas rurales, El fortalecimiento del papel de la mujer por medio del mayor acceso a los recursos productivos y a la renta, así como su participación en el proceso de decisiones es indispensable.

Las instituciones internacionales de financiamiento (Banco Mundial, FIDA y Bancos Regionales de Desarrollo) deberán fomentar inversiones que beneficien a pequeños productores y trabajadores, tantos rurales como urbanos y que faciliten la participación de las mujeres en igualdad de oportunidades, asegurando capital y asistencia técnica para nuevos esquemas de crédito. Quienes los utilizan deben involucrarse en los procesos de toma de decisiones desde el diseño hasta su implementación.

La FAO, el CGIAR y los gobiernos nacionales deben reformar y reorientar las políticas y sistemas de investigación, capacitación, entrenamiento y extensión rural en pro de la agricultura ecológica de modo que puedan incorporar a los pequeños productores al desarrollo de sistemas agrícolas sustentables que sean adecuados a las realidades y culturas locales.

Los Gobiernos deben garantizar la existencia de recursos financieros, técnicos y educacionales para apoyar los sistemas locales de producción, almacenamiento, conservación y distribución (incluyendo informaciones de mercado, entrenamiento, tecnologías viables, transporte, almacenamiento, procesamiento y medidas post cosecha).

La FAO, los gobiernos nacionales y entidades de la sociedad civil que trabajan con recursos genéticos de plantas y animales deben garantizar el acceso a variedades nativas y exóticas resistentes a plagas y enfermedades y condiciones climáticas adversas, como patrimonio de la humanidad y debe hacer esfuerzos para impedir que la biotecnologia se torne una "neo revolución verde" que deteriore aún más los recursos genéticos campesinos. También es necesario normar el uso de la biotecnologia, considerando su impacto en la sustentabilidad agrícola y en la salud.

VII. Participar en la aplicación y vigilancia del Plan de Acción de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación.

Mecanismos de comunicación y de consulta deben ser establecidos entre los gobiernos, las organizaciones de la sociedad civil e instituciones intergubernamentales. Estos mecanismos deben propiciar en especial la participación de ONG´s en el proceso de toma de decisiones sobre los programas de ajuste estructural.

Propender la participación activa de la sociedad civil en los procesos de formalización, ejecución, seguimiento y evaluación de programas y proyectos de Seguridad Alimentaria. Para ello deben organizar y asegurar la representación de las organizaciones de productores, consumidores y comunidades locales en sus procesos de planificación para lograr la Seguridad Alimentaria desarrollando el modelo de los Consejos Nacionales de Seguridad Alimentaria.

Formular y ejecutar acciones de Seguridad Alimentaria concertadas con todos los actores sociales y focalizadas en los grupos de población afectados, mediante una cultura de participación descentralizada y desconcentrada en los diferentes niveles de toma de decisiones.

Impulsar de manera especial estrategias de educación, capacitación, investigación y adopción tecnológica y comunicación social, que contribuyan a elevar las capacidades de auto-gestion de hombres, mujeres y comunidades de mayor riesgo.

Los Gobiernos nacionales deben incluir las ONG's, las organizaciones comunitarias, las organizaciones campesinas, indígenas y de mujeres en los comités interministeriales correspondientes y en las delegaciones para las conferencias regionales y internacionales.

Reconocer y fortalecer a las organizaciones sociales y propiciar su participación en diversos niveles de toma de decisiones políticas.

Ratificamos nuestra voluntad de trabajar en pro de un movimiento Latinoamericano y del Caribe de Seguridad Alimentaria y difundir sus principios básicos de solidaridad, participación y descentralización, así como promover la cooperación horizontal y el intercambio técnico entre Países de la Región, con el apoyo de las diferentes agencias de cooperación internacional.

La Cumbre Mundial de la Alimentación debe ser el punto de partida para la reorganización global, regional, nacional y local de un nuevo, democrático, equitativo, eficiente y sustentable sistema de Seguridad Alimentaria para todos, para las generaciones actuales y para las futuras. Esto implica la evaluación del papel de las agencias multilaterales como factores de la inseguridad alimentaria y también, investigar y debatir sobre la creación de nuevas formas de organización mundial para la Seguridad Alimentaria.

Los Jefes de Estado presentes en la Cumbre Mundial de la Alimentación de 1996, deben pedir al Director General de la FAO que convoque un Nuevo Foro Romano, que se reúna a cada dos años, inmediatamente antes de las conferencias de la FAO. Esos Encuentros podrían tomar la forma de mesas redondas que reúnan a funcionarios superiores de la Organización, del Programa Mundial de Alimentos (PMA), del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), del Banco Mundial, del Grupo Consultivo Internacional sobre Investigación Agrícola (CGIAR) y del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), junto con organizaciones no gubernamentales, organizaciones populares, movimientos sociales y representantes de agroindustrias para revisar, debatir y desarrollar todos los aspectos de la agenda internacional de agricultura y alimentación. El Director General de la FAO debe ser instado también a convocar un grupo de composición similar inmediatamente antes de las Conferencias Regionales bianuales. Convocamos a los Jefes de Estado a realizar foros participativos semejantes a nivel nacional y local.

La sociedad civil se dispone a realizar una Conferencia Latinoamericana y del Caribe en Seguridad Alimentaria (CLACSA) para aplicar y acompañar las medidas aprobadas en la Cumbre Mundial de la Alimentación de Roma.